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Ozonoterapia veterinaria: qué patologías suelen tratarse y cómo elegir la vía de aplicación
La medicina veterinaria contemporánea ya no se construye solo con respuestas lineales. En una misma semana, una clínica puede recibir un perro añoso con artrosis, una herida quirúrgica que no termina de cerrar, una dermatitis interdigital recurrente, un gato con una lesión cutánea de evolución lenta o un paciente geriátrico que exige prudencia, alivio y acompañamiento.
En ese territorio aparece la ozonoterapia veterinaria: no como una promesa absoluta, no como reemplazo de la medicina clínica, la cirugía, la antibioticoterapia, la analgesia o la rehabilitación, sino como una herramienta complementaria que puede integrarse dentro de un plan terapéutico bien pensado.
La literatura veterinaria disponible todavía ubica el uso terapéutico del ozono en una etapa de consolidación. Una revisión publicada en Veterinary and Animal Science describe la ozonoterapia veterinaria como un campo emergente y señala que la calidad metodológica de las publicaciones es clave para sostener mejores indicaciones clínicas (Orlandin et al., 2021). Esa advertencia no invalida la técnica. La ordena.
Ozonoterapia veterinaria: para qué sirve
El ozono médico es una molécula altamente reactiva. Esa reactividad explica parte de su interés terapéutico, pero también obliga a usarlo con precisión.
A nivel biológico, el ozono se describe como un estímulo oxidativo controlado. La lógica terapéutica no consiste en generar daño oxidativo indiscriminado, sino en provocar una respuesta adaptativa capaz de modular mecanismos antioxidantes, inflamatorios y metabólicos. En heridas y tejidos comprometidos, también se estudia por su posible efecto sobre la carga microbiana local y sobre el ambiente de reparación tisular (Orlandin et al., 2021).
En términos prácticos, la ozonoterapia veterinaria puede considerarse como complemento en cuatro grandes campos clínicos:
- Heridas y reparación tisular: heridas quirúrgicas, heridas traumáticas, úlceras, dehiscencias, lesiones contaminadas o procesos de cicatrización por segunda intención.
- Dermatología veterinaria: dermatitis recurrentes, lesiones interdigitales, piodermas superficiales seleccionadas, zonas húmedas, lesiones por lamido o cuadros con sobrecrecimiento microbiano local.
- Dolor e inflamación: osteoartritis, dolor periarticular, contracturas, lesiones musculares, tendinopatías y cuadros musculoesqueléticos crónicos.
- Medicina integrativa y pacientes crónicos: animales geriátricos, pacientes con inflamación persistente o casos donde se busca sumar una terapia complementaria a un protocolo convencional.
El matiz es importante: la ozonoterapia no “trata enfermedades” de forma aislada. Puede acompañar procesos fisiopatológicos concretos: inflamación, infección local, hipoxia tisular, dolor, mala cicatrización o recuperación lenta. Por eso la indicación debe nacer del diagnóstico y no del entusiasmo por la técnica.

Qué patologías trata la ozonoterapia en perros
La ozonoterapia en perros suele utilizarse como terapia complementaria en heridas, dermatitis, otitis seleccionadas, dolor articular, osteoartritis, lesiones musculoesqueléticas, procesos inflamatorios locales y pacientes geriátricos con cuadros crónicos. No debe presentarse como cura única, sino como parte de una estrategia clínica más amplia.
Heridas, úlceras y cicatrización por segunda intención
Las heridas son una de las áreas donde más se investiga y utiliza la ozonoterapia veterinaria. En gatos, por ejemplo, se han publicado estudios preliminares sobre el uso de ozono médico como apoyo en heridas cutáneas y cicatrización por segunda intención (Oros et al., 2023a). También existen reportes de uso combinado con procedimientos reconstructivos, como injertos de piel en heridas extensas (Oros et al., 2023b).
En perros, puede considerarse como apoyo en:
- heridas quirúrgicas con evolución lenta;
- heridas traumáticas;
- lesiones contaminadas;
- úlceras;
- dehiscencias;
- heridas por lamido;
- lesiones distales de mala evolución;
- heridas con tejido desvitalizado o exudado persistente;
- procesos donde el tejido de granulación no progresa como se esperaba.
En estos casos, las vías tópicas suelen tener mayor lógica clínica: lavado con agua ozonizada, aceites ozonizados, gasificación externa o aplicaciones localizadas. El objetivo no es “cerrar rápido” sin criterio, sino mejorar el ambiente de cicatrización: limpieza, control local, reducción de carga microbiana superficial, mejor evolución del tejido de granulación y seguimiento objetivo mediante fotos, medición y registros.
Una herida no se evalúa solo por su tamaño. También importa su profundidad, perfusión, localización, exudado, olor, dolor, tipo de tejido, grado de contaminación, presencia de cuerpos extraños, estado nutricional del paciente y enfermedades concomitantes. El ozono puede tener lugar cuando ese análisis ya fue realizado.
Dermatología veterinaria
En dermatología, la ozonoterapia puede evaluarse como complemento en cuadros donde conviven inflamación, alteración de barrera cutánea, prurito, sobrecrecimiento bacteriano o fúngico y recurrencia.
Puede tener lugar en:
- dermatitis superficiales;
- piodermas recurrentes seleccionadas;
- dermatitis interdigital;
- lesiones húmedas;
- lesiones por lamido;
- zonas con mal olor o exudado;
- apoyo local en pacientes con tratamientos prolongados.
Sin embargo, la dermatología exige diagnóstico. Si hay alergia ambiental, alergia alimentaria, endocrinopatía, ectoparásitos, inmunosupresión o mala adherencia del tutor al tratamiento, el ozono no resuelve la causa de base. Puede acompañar el control local, pero no reemplaza el razonamiento dermatológico.
Por eso, en dermatología veterinaria, el ozono debería integrarse después de una lectura clínica completa: citología, patrón lesional, historia de recurrencias, tratamientos previos, respuesta a antimicrobianos, control de pulgas, dieta, baños, comorbilidades y factores ambientales.
Otitis y cavidades accesibles
En otitis externas seleccionadas, algunas clínicas incorporan soluciones ozonizadas o aplicaciones locales controladas. Pero esta es una zona donde la prudencia pesa más que el entusiasmo.
Antes de elegir cualquier vía, el veterinario debe preguntarse:
- ¿La membrana timpánica está íntegra?
- ¿Hay dolor intenso?
- ¿Hay estenosis del canal?
- ¿Hay cuerpo extraño, pólipo o masa?
- ¿La otitis es bacteriana, fúngica, parasitaria o mixta?
- ¿Hay una enfermedad alérgica primaria?
- ¿El paciente tolera el procedimiento o requiere sedación?
La vía de aplicación nunca debería elegirse antes de la evaluación anatómica y citológica. En otitis, el ozono puede ser un recurso local, pero no debe aplicarse de forma ciega ni desplazar el diagnóstico.
Dolor musculoesquelético, artrosis y enfermedad articular
En dolor crónico, la ozonoterapia puede evaluarse como parte de un enfoque multimodal. Las guías 2022 de la American Animal Hospital Association sobre manejo del dolor en perros y gatos destacan la importancia de evaluar dolor agudo y crónico, incorporar observación del comportamiento, utilizar herramientas de medición y trabajar con estrategias analgésicas multimodales (Gruen et al., 2022). Esa visión encaja bien con una lectura responsable de la ozonoterapia: no como reemplazo de analgésicos, sino como recurso complementario cuando el caso lo justifica.
En perros, suele considerarse en:
- osteoartritis;
- displasia de cadera con dolor asociado;
- dolor lumbar;
- contracturas;
- tendinopatías;
- lesiones deportivas;
- recuperación funcional;
- pacientes geriátricos con movilidad reducida.
Un estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science evaluó ácido hialurónico reticulado solo o asociado a ozono en perros con osteoartritis por displasia de cadera. Fue un estudio pequeño, con 14 perros, por lo que no permite generalizaciones absolutas, pero sí muestra una línea de investigación clínica concreta sobre vía intraarticular y enfermedad articular canina (Silva Júnior et al., 2020).
En este grupo de pacientes, la indicación debe ser especialmente cuidadosa. Dolor no es solo inflamación local. Puede haber obesidad, sarcopenia, enfermedad neurológica, dolor compensatorio, cambios de conducta, problemas de piso, falta de ejercicio o comorbilidades. El ozono puede acompañar, pero el plan debe ser integral.
Odontología veterinaria y enfermedad periodontal
En odontología veterinaria, el ozono puede utilizarse como apoyo local por su interés antimicrobiano. Puede integrarse en lavados, irrigación o manejo complementario de tejidos, siempre dentro de un protocolo odontológico serio.
No reemplaza:
- limpieza dental profesional;
- radiografías dentales cuando corresponden;
- extracción de piezas inviables;
- analgesia;
- antibióticos cuando están indicados;
- control de enfermedad periodontal avanzada.
La boca es un ecosistema de biofilm, inflamación, dolor y daño estructural. Si el problema es una pieza dental móvil con enfermedad periodontal severa, el ozono no debería ser una excusa para evitar el procedimiento necesario.
Pacientes geriátricos y medicina integrativa
En pacientes geriátricos, la ozonoterapia suele pensarse como parte de una medicina de acompañamiento. No porque la vejez sea una enfermedad, sino porque el envejecimiento trae inflamación crónica, dolor, menor capacidad de reparación, comorbilidades y limitaciones farmacológicas.
En estos casos, el objetivo puede ser mejorar confort, movilidad, evolución de heridas, tolerancia general o calidad de vida. Pero el paciente geronte exige más criterio, no menos. Antes de aplicar ozono hay que revisar medicación vigente, función renal y hepática cuando corresponda, estado cardiovascular, tolerancia al estrés, capacidad de manipulación y expectativa realista del tratamiento.
Cuándo usar ozono en veterinaria
Conviene usar equipos de ozonoterapia cuando existe un objetivo clínico definido: apoyar cicatrización, modular inflamación, reducir carga microbiana local, acompañar dolor musculoesquelético o sumar una herramienta complementaria en pacientes crónicos seleccionados. No conviene usarlo como respuesta automática ante cuadros inespecíficos.
Ejemplos de indicación bien formulada:
- “Uso ozono para apoyar la evolución de una herida con mala granulación.”
- “Uso ozono como complemento local en una dermatitis interdigital recurrente.”
- “Uso ozono para acompañar el manejo multimodal del dolor en un perro con artrosis.”
- “Uso ozono como apoyo postquirúrgico en una herida seleccionada.”
- “Uso ozono para reducir carga microbiana superficial junto con limpieza, control de base y seguimiento.”
Ejemplos de indicación débil:
- “Uso ozono porque el tutor lo pidió.”
- “Uso ozono porque no quiero indicar antibióticos.”
- “Uso ozono porque la herida no mejora, aunque todavía no revisé la causa.”
- “Uso ozono porque la clínica compró el equipo.”
- “Uso ozono porque es natural y no tiene riesgos.”
El último punto merece atención. El ozono no debe inhalarse. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos advierte que inhalar ozono puede causar tos, falta de aire, irritación de las vías respiratorias y agravamiento de enfermedades respiratorias como asma o bronquitis (U.S. Environmental Protection Agency, 2026). En clínica, esto obliga a trabajar con ventilación, destructores de ozono si corresponden, materiales adecuados y capacitación.
Vías de aplicación ozonoterapia veterinaria
Aplicación tópica
La aplicación tópica suele elegirse cuando el problema está en la superficie: piel, herida, úlcera, zona contaminada o tejido accesible.
Puede incluir:
- lavado con agua ozonizada;
- uso de aceite ozonizado;
- compresas;
- gasificación externa localizada;
- aplicación sobre áreas delimitadas.
Es una vía interesante para clínicas que desean incorporar ozonoterapia con seguimiento visible. Permite fotografiar, medir, comparar exudado, evaluar dolor local y ajustar frecuencia.
Agua ozonizada
El agua ozonizada se utiliza como recurso de lavado o irrigación. Puede ser útil cuando se busca limpiar una lesión, reducir carga microbiana superficial y preparar el tejido para otras intervenciones.
No reemplaza el desbridamiento cuando corresponde. No reemplaza antibióticos si hay infección profunda o sistémica. No reemplaza analgesia. Su valor está en el manejo local y en la integración con el resto del protocolo.
Aceites ozonizados
Los aceites ozonizados permiten mayor permanencia sobre la superficie tratada. Pueden emplearse en ciertas lesiones cutáneas, heridas superficiales, zonas interdigitales o áreas donde se requiere continuidad domiciliaria indicada por el veterinario.
La selección debe ser cuidadosa. No toda lesión húmeda necesita un producto oleoso. No toda piel inflamada tolera oclusión. El clínico debe definir cantidad, frecuencia, duración y control.
Gasificación externa o bagging
La gasificación externa consiste en exponer una región anatómica a una mezcla de oxígeno-ozono dentro de una bolsa o sistema compatible. Suele considerarse en extremidades, heridas distales, úlceras o lesiones localizadas.
Esta vía exige controlar concentración, tiempo, sellado, fuga de gas y seguridad del operador. El ozono degrada ciertos materiales, por lo que los accesorios deben ser compatibles. En ozonoterapia, el equipo no termina en el generador: mangueras, bolsas, cánulas, jeringas y destructores de ozono también forman parte de la seguridad clínica.
Insuflación rectal
La insuflación rectal se utiliza como vía sistémica indirecta en protocolos veterinarios. Suele valorarse por ser menos invasiva que otras técnicas sistémicas y relativamente simple de implementar en pacientes seleccionados.
Aun así, no debería improvisarse. Requiere cálculo de volumen, concentración, lubricación, contención adecuada, evaluación del paciente y registro de respuesta. En gatos, cachorros, pacientes debilitados o animales con enfermedad gastrointestinal, la indicación debe ser especialmente prudente.
Infiltraciones locales y perilesionales
Las infiltraciones locales permiten llevar la mezcla oxígeno-ozono a tejidos específicos: puntos dolorosos, zonas periarticulares, músculos, tendones o regiones paravertebrales.
Esta vía exige conocimiento anatómico y técnica. Una infiltración no es un gesto menor. Requiere asepsia, selección de aguja, control del volumen, contención o sedación cuando corresponda, y criterio para evitar estructuras sensibles.
Aplicación intraarticular
La vía intraarticular puede evaluarse en enfermedad articular seleccionada, especialmente cuando el profesional cuenta con entrenamiento y protocolo. Es una vía de mayor exigencia técnica.
La articulación es un espacio noble. Toda aplicación intraarticular exige asepsia estricta, conocimiento anatómico, selección adecuada del paciente y seguimiento. Si la clínica no tiene experiencia, conviene capacitarse antes de ofrecer esta vía.
Autohemoterapia y vías sistémicas
Algunas técnicas sistémicas implican extraer sangre del paciente, exponerla a la mezcla oxígeno-ozono y reintroducirla según protocolo. Estas prácticas requieren mayor estructura: bioseguridad, material estéril, trazabilidad, entrenamiento y condiciones operativas claras.
Para una clínica que recién incorpora ozonoterapia, suele ser más razonable empezar por vías tópicas, agua ozonizada, aceites, gasificación externa o insuflación rectal, y avanzar luego hacia procedimientos más complejos.
Seguridad, regulación y responsabilidad clínica
La ozonoterapia veterinaria debe aplicarse con equipamiento adecuado, oxígeno apropiado, materiales compatibles, control de concentración, capacitación profesional, ventilación y registro clínico. No debe inhalarse ni aplicarse sin criterio de vía y dosis.
En Argentina, SENASA tiene competencia sobre productos veterinarios, registros, habilitación de establecimientos, importación y exportación de productos y drogas de uso veterinario, además de certificar Buenas Prácticas de Fabricación de Productos Veterinarios. Para clínicas y profesionales, esto refuerza una idea práctica: trabajar con equipamiento, insumos y protocolos que puedan sostenerse desde la trazabilidad, la seguridad y la responsabilidad profesional.
Además, cuando la ozonoterapia se usa en contextos donde hay infección o riesgo de infección, debe alinearse con el uso prudente de antimicrobianos. La Organización Mundial de Sanidad Animal promueve el uso responsable y prudente de antimicrobianos en medicina veterinaria bajo enfoque One Health, con el objetivo de proteger la salud animal, la salud humana y el ambiente.
Esto no significa reemplazar antibióticos por ozono. Significa evitar usos innecesarios de antibióticos, pero también evitar omitirlos cuando están indicados. La prudencia trabaja en ambos sentidos.
En términos internos, una clínica que incorpora ozonoterapia debería definir:
- quiénes están autorizados a aplicarla;
- qué vías se ofrecen;
- qué vías requieren capacitación avanzada;
- cómo se registran concentración, volumen, tiempo y frecuencia;
- cómo se informa al tutor;
- cómo se manejan contraindicaciones y eventos adversos;
- qué materiales son compatibles;
- cómo se ventila el ambiente;
- cómo se evalúa la respuesta clínica.
La ozonoterapia no debería entrar a la clínica como un servicio suelto. Debería entrar como protocolo.
Qué debería evaluar una clínica antes de ofrecer ozonoterapia
Antes de ofrecer ozonoterapia veterinaria, una clínica debería evaluar casuística, formación del equipo, vías que desea incorporar, tipo de pacientes, protocolos de bioseguridad, equipamiento, accesorios y forma de comunicar el servicio.
Para un director de clínica, la decisión no es solo médica. También es operativa.
Conviene revisar:
- Casuística real: heridas, dermatología, artrosis, geriatría, rehabilitación, odontología.
- Nivel de entrenamiento: qué vías domina el equipo y cuáles requieren capacitación.
- Infraestructura: ventilación, sala, camilla, contención, protocolos de limpieza.
- Equipamiento: generador, precisión, accesorios, compatibilidad de materiales.
- Documentación: consentimiento informado, historia clínica, registro de sesiones.
- Indicadores de evolución: fotos, escalas de dolor, medición de heridas, movilidad, calidad de vida.
- Comunicación al tutor: beneficios posibles, límites, número estimado de sesiones, seguimiento.
La ozonoterapia puede convertirse en una línea de servicio diferenciadora. Pero para atraer veterinarios con intención real, debe presentarse como lo que es: una herramienta técnica, no un argumento mágico.
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En OXI3 te podemos ofrecer un ozonizador veterinario pensado para profesionales que buscan sumar esta herramienta a su práctica clínica con equipamiento específico, confiable y adaptable a distintas formas de aplicación.
Dentro de la línea de equipos terapéuticos de OXI3, contamos con:
- Generador de Ozono OMNI: opción para profesionales que buscan incorporar ozonoterapia veterinaria con un equipo terapéutico específico.
- Generador de Ozono OMNI PRO: alternativa dentro de la línea OMNI para clínicas con una demanda de uso más frecuente o sostenida.
- Generador de Ozono VERZA PRO: equipo terapéutico que puede integrarse en protocolos veterinarios según las técnicas y necesidades operativas de cada clínica.
- Generador de Ozono ZENIT: opción para profesionales que desean trabajar con ozonoterapia veterinaria en aplicaciones clínicas definidas por el criterio del veterinario.
- Generador de Ozono ZENIT PRO: alternativa dentro de la línea ZENIT para clínicas que proyectan incorporar la ozonoterapia como una línea de servicio más consolidada.
La elección entre estos modelos debería considerar la frecuencia de uso, las vías terapéuticas que se desean incorporar, la experiencia del equipo profesional, los accesorios necesarios y el volumen de pacientes.
Por eso, en OXI3 acompañamos a veterinarios y directores de clínica en la elección del generador de ozono más adecuado para su práctica. El objetivo no es ofrecer un equipo aislado, sino ayudar a incorporar una herramienta terapéutica con criterio clínico, seguridad y respaldo técnico.

Preguntas frecuentes
¿Cómo elegir un equipo de ozonoterapia veterinaria?
Para elegir un equipo conviene evaluar el tipo de pacientes, la frecuencia de uso, las vías de aplicación previstas, el nivel de precisión requerido, los accesorios necesarios y la experiencia del equipo veterinario.
¿Qué equipo conviene para una clínica que recién empieza?
Para una clínica que recién incorpora ozonoterapia, conviene priorizar un equipo terapéutico confiable, fácil de integrar al flujo de trabajo y adecuado para aplicaciones frecuentes como uso tópico, gasificación o insuflación.
¿Qué equipo conviene para una clínica con alta demanda?
Una clínica con uso frecuente debería evaluar un modelo de mayor prestación, pensado para sostener más sesiones, diferentes vías de aplicación y una operación más intensiva dentro del consultorio o centro veterinario.
¿El mismo equipo sirve para perros, gatos y caballos?
La elección no depende solo de la especie, sino del tipo de aplicación, el volumen de trabajo y el protocolo clínico. Una clínica de pequeños animales puede tener necesidades distintas a una práctica equina.
¿Qué accesorios debería considerar junto con el generador?
Además del generador, conviene evaluar cánulas, mangueras compatibles, bolsas para gasificación, jeringas, destructores de ozono, sistemas para agua ozonizada y accesorios específicos según la vía de aplicación.
¿OXI3 asesora para elegir el equipo adecuado?
Sí. El enfoque recomendable es consultar según el tipo de clínica, volumen de pacientes, vías terapéuticas previstas y objetivos de uso, para elegir entre los modelos disponibles el generador más adecuado.
Referencias bibliográficas
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