Hoteles Saludables con Ozono


Siempre que salimos de viaje y tenemos que elegir un hotel para pernoctar, tratamos de escoger aquel que nos hace sentir seguros y cómodos; lo más parecido, dentro de las posibilidades de cada uno, a sentirse como en casa.
Para ello, más o menos conscientemente, tomamos en consideración el grado de limpieza y desinfección del hotel, que nos ofrezca un ambiente agradable. Pero, curiosamente, siendo estos aspectos muy importantes, lo que automáticamente nos hace aceptar o rechazar un lugar es su olor.
Ni siquiera tiene porqué ser un olor desagradable: basta con que al entrar en la habitación percibamos el perfume del huésped anterior para que no nos sintamos cómodos; a nadie le gusta que le recuerden que ocupa el espacio que otra persona desconocida acaba de dejar. No digamos nada, entonces, si se trata de otro tipo de olores (tabaco, infusiones, mascotas, etc
Hemos hecho referencia a los olores porque se trata de un factor, como indicábamos, decisivo a la hora de elegir entre innumerables establecimientos que, dentro de sus respectivas categorías, son equiparables en cuanto a prestaciones. Sin embargo, hay aspectos que, aunque menos instintivos y de difícil comprobación, deberían ser factores de mayor peso en nuestra elección: nos referimos a la desinfección, tanto del aire como de superficies, posibles focos de enfermedad en caso de no estar correctamente higienizados.

Problemas frecuentes en los hoteles

Contaminación biológica
Como decíamos, este el principal riesgo en los hoteles, que no se suele tener en cuenta. Tanto en las habitaciones como en las zonas comunes (restaurantes, salones, aseos, etc.) la carga microbiológica del aire suele ser alta debido a la continua afluencia y movimiento de personas, que constituye el principal agente portador de este tipo de contaminación (virus, hongos y bacterias).

El problema es, pues, la falta de desinfección en aire y superficies, ya que los microorganismos que flotan en el ambiente acaban posándose en ellas; los textiles de las habitaciones no suelen estar incluidos en la rutina diaria de limpieza de las habitaciones, por lo que elementos como sillas, sofás, paredes, techos, cortinas, suelos y colchas pueden ser foco de contaminación (son comunes, por ejemplo, lo virus de la gripe o el catarro, que pueden permanecer en las superficies donde se depositan al menos un par de días). La desinfección de los conductos de aire acondicionado o splits tampoco es, evidentemente, diaria.

Otras superficies de uso común que no se suelen tener en cuenta a la hora de desinfectar una habitación son los teléfonos y los controles remotos, así que si una persona enferma los usa, sus microbios quedan en ellos. Varios grupos de investigadores han observado que el uso, durante una sola noche, de controles remotos de un voluntario portador del virus del resfriado, era suficiente para “ofrecer” controles remotos, picaportes y grifos contaminados durante semanas.

Contaminación química
Ya hemos hecho referencia a la importancia de los olores como desencadenantes de una respuesta psico-fisiológica inmediata. Así pues, podemos asegurar que los compuestos químicos responsables de olores son uno de los principales problemas de este tipo de contaminación: cañerías y bajantes de cuartos de baño, olores originados por los propios huéspedes e impregnados en sillas, cojines, colchas, cortinas, como ya hemos mencionado (perfumes y cosméticos, infusiones, sudor, mascotas, etc.).

En el caso de habitaciones de fumadores, además del problema del olor persistente del tabaco que impregna telas y muebles, está el de los compuestos derivados de la combustión del tabaco.

En efecto, dentro de los principales contaminantes de ambientes interiores merece especial mención el humo de tabaco. El humo de tabaco es una mezcla dinámica y compleja de más de 5.000 productos químicos que se encuentran tanto en una fase de vapor como en partículas. Algunas de estas sustancias son capaces de producir probados efectos negativos de índole mutagénica, citotóxica, antigénica o proinflamatoria. La variedad de estos efectos explica la potencial diversidad de las acciones nocivas del tabaco.

Es bastante diferente la composición de la corriente principal que aspira el fumador y la secundaria, que se escapa del cigarrillo al ambiente. Muchas sustancias nocivas presentes en el humo están más concentradas en esta corriente secundaria (monóxido y dióxido de carbono, amoniaco, benceno, benzopireno, anilina, acroleína y otros muchos), lo que incrementa la toxicidad de la atmósfera que genera.

Estas sustancias, junto con otras que pueden emanar del mobiliario, como el formaldehido, constituyen el mayor riesgo, en cuanto a contaminación química se refiere.

Consecuencias

Infecciones y contagios
Los clientes de un hotel se exponen cada día a posibles infecciones y contagios provocados por hongos, virus y bacterias, en especial en el caso de los niños.

Alergias
Entre las consecuencias más comunes de la contaminación química o biológica se encuentran el malestar general, dolores de cabeza, estornudos, irritación de las mucosas y alergias de todo tipo.

Protestas de clientes
Esto, en la mayoría de los casos implica quejas y reclamos por parte de los clientes y una solicitud de cambio de habitación, con la consecuente pérdida de buena imagen y reputación del hotel.

¿Cómo funciona y cuáles son las ventajas de este método?

Cómo funciona el ozono
El ozono, formado por tres moléculas de oxígeno, es uno de los más potentes oxidantes que se conocen, lo que le confiere su gran poder biocida (elimina virus, bacterias y hongos a bajas concentraciones y con gran rapidez) además de ser capaz de eliminar, no sólo el humo del tabaco, sino también los productos químicos presentes en la fase gaseosa de éste.

En lo que respecta a la contaminación química del ambiente, el ozono, por su alto poder oxidante, presenta un amplio espectro de acción siendo capaz de interaccionar, desactivándolos, con aldehídos, cetonas, derivados nitrogenados, derivados del azufre, hidrocarburos, ácidos, etc. Esta interacción, se traduce en una mejora del ambiente a nivel de compuestos que:

  • Son nocivos para la salud
  • Enrarecen el ambiente, provocando una sensación de ausencia de oxígeno.
  • Producen malos olores.
  • Pueden llegar a producir irritaciones, reacciones alérgicas, etc.

De los tres problemas señalados, aquel sobre el que la acción del ozono resulta más patente es el de los malos olores, fácilmente apreciable por las personas a ellos sometidas.

La acción desodorizante del ozono no es debida a un simple efecto de camuflaje del olor, sino que se trata de una verdadera destrucción química de éste, al descomponerse las moléculas que lo provocan.

Así, el ozono, aplicado de manera controlada, tras un estudio exhaustivo de las características y necesidades del hotel, se presenta como un sistema eficaz, apto para asegurar un aire limpio y libre de contaminantes, tanto químicos como biológicos, al ser un potente oxidante capaz de destruir la materia orgánica presente en el aire y en los conductos de los sistemas de aire acondicionado, así como de descomponer diversos compuestos orgánicos volátiles causantes de una mala calidad del aire interior.

Sistemas de distribución

Equipos industriales
El medio ideal de distribución de ozono es a través del sistema del aire acondicionado, por las siguientes razones:

  • Aprovechamiento del impulso del aire del sistema para su difusión.
  • Utilización de los distintos canales del A/A para su difusión a cualquier zona del edificio.
  • Limpieza del aire en el interior de los conductos.
  • Menores costes en el mantenimiento.
  • Fácil acceso a los sistemas de control del generador de ozono.

La recirculación del aire interior favorece la direccionalidad de la masa de aire, de manera que podemos aprovechar este reflujo acoplando el generador de ozono al sistema de A/A, desde donde ejercerá una acción muy eficaz.

No obstante, también es posible, e igualmente efectiva, la utilización por unidades, situándolas en las distintas salas del edificio.

Equipos portátiles: Cañón de Ozono
En caso de considerarse más conveniente, existe la posibilidad de utilizar un cañón de ozono e implementar una rutina, durante el cambio diario de sábanas, para la desinfección de aire, tapicerías y alfombras con este equipo, portátil y de uso muy sencillo.
El objeto de este equipo es el tratamiento de choque en cortos períodos de tiempo para la eliminación de bacterias, virus y hongos perjudiciales para la salud.
Como decimos, la administración de ozono, con la implementación de una rutina para la desinfección de las habitaciones en el momento de la preparación de habitaciones para nuevos huéspedes, garantiza la desinfección y eliminación de patógenos de las habitaciones, dejando en ellas un ambiente seguro, fresco y agradable.

Reducción de costos energéticos
En muchas ocasiones, los climatizadores funcionan de manera continuada las veinticuatro horas del día a fin de evitar problemas de olores y ambientes cargados. Esto implica un alto coste, tanto energético como medioambiental, además de suponer en sí un riesgo si, por cualquier motivo, se produce una colonización de los conductos por parte de microorganismos indeseables que pueden llegar a contaminar el aire de las habitaciones.

Con el uso de equipos generadores de ozono, se evita el abuso de los climatizadores, quedando su  uso limitado a lo que es su verdadero fin, las cuestiones de temperatura, y no el de disimular olores desagradables; esto implica un importante ahorro energético y evita riesgos de infecciones o alergias, proporcionando un ambiente fresco y limpio.

Aire más puro de manera natural
Es habitual, cuando aparece el problema de los olores, recurrir al uso de desodorantes que combaten, en alguna medida, las incomodidades y quejas que ocasionan. El principal inconveniente de estos productos (sin mencionar la pobre imagen que dan, ya que parecen proclamar la existencia del problema que se quiere encubrir) es que enmascaran el olor en cuestión sin llegar a eliminarlo, por lo que el resultado puede percibirse como algo aún más desagradable y molesto para el olfato. Además, dependiendo del producto y las personas a él sometidas, puede generar reacciones alérgicas por los productos químicos incluidos en su formulación.

Con el uso de ozono, además del ahorro en consumibles que supone al eliminar el uso de ambientadores químicos, la sensación de ambiente sano y limpio puede ser restablecida con facilidad.

Como ya se ha comentado, el ozono, por su gran poder oxidante, destruye toda clase de olores desagradables, teniendo su mayor acción frente a los olores de procedencia orgánica (derivados de cuartos de baño, cañerías, presencia de personas, etc.), sin olvidar los compuestos derivados del tabaco y los compuestos orgánicos volátiles (VOC)